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20 mayo 2010
El despilfarro de Correos y Telégrafos, el tejemaneje asesor
(Foto El País - Alvaro García)
Ahora que toca hablar claro de las cuentas del Estado, alguien debe explicarle al Ministro de Fomento, Don José Blanco, como están las cosas, en la empresa pública Correos y Telégrafos, de cuya tutela es el responsable y de la que, con una sencilla intervención organizativa, puede sacar un buen pellizco económico para las arcas del Estado y en consecuencia un ahorro ejemplar ante los ciudadanos.
No nos lleve a engaño, el hecho de que la Sociedad Anónima Estatal, esté entre las entidades públicas que pertenecen a Patrimonio del Estado, dentro de la competencia de la Vicepresidenta Segunda del Gobierno Doña Elena Salgado.
Alguien, desde la propia empresa pública, está haciendo las cosas de una manera confusa (véase Extraconfidencial.com), para así escapar al control de unos y otros o, pudiera ser que, se someta al control de unos en perjuicio de los otros o, también pudiera darse que, este jugando en medio de un gran descontrol, en beneficio de unos pocos que se sacan la tajada de una entidad que les proporciona un poder desmesurado sin responder ante casi nadie, viendo pasar un "listado" de cabecillas que van pagando el pato de su tejemaneje.
Y, tal enredo, esta siendo posible porque algunas personas "quizá malas", se verá, en calidad de asesores de la entidad pública, utilizan la aplicación de la normativa conducente a la liberalización de los servicios postales, manejan los hilos del aparato del Estado, confunden a propios y extraños, haciendo que pase un mismo asunto, unas veces como propio de un ente cuasiadministrativo y otras veces, como de una sociedad mercantil pura y dura. Es cómo si se tratara de un ¡digame que quiere, que yo se lo hago!, ¡sólo tiene que pedírmelo!, petición de una estrategia a la carta, tapar un entuerto pero, ¿cual ha de ser el precio?
Volvamos al principio, Pepe Blanco, Ministro de Fomento, sabe que Correos y Telégrafos es una sociedad estatal mercantil, como resultado de un proceso de modernización del sector iniciado por la Unión Europea en 1997, para operar con la suficiente flexibilidad en un mercado en progresiva liberalización.
Nada impide al Ministro, que haga bien las cosas, respetando la condición de Correos y Telégrafos como operador habilitado para la prestación del servicio postal universal. Ahora bien, crear una Sociedad Anónima Estatal y acto seguido dar la espalda a todo y dejar que hagan, los cuatro de siempre, allí dentro lo que les venga en gana, no ha sido una buena idea. Cuando digo los de "siempre" me estoy refiriendo a los de siempre, veánse algunos personajes de la gestión de personal, la montonera de años que llevan haciendo de las suyas, con mentiras y falsedades incluidas. En los últimos años, Correos ha sido una máquina de incumplir la normativa en materia de derechos fundamentales de los trabajadores.
Dicho esto, Pepe Blanco debe saber que, en la estructura actual de Correos, en materia de personal sobran una montonera tan grande de mandos que, la subsanación supondría un cuantioso y razonable ahorro, tan necesario en estos momentos de crisis, con el añadido nada o poco desdeñable de que, con ello se conseguiría hacer posible un reforzamiento de la figura pública de la entidad postal, en la cual no debemos olvidar cohabitan un número muy considerable de funcionarios públicos, con una preparación concreta muy alta, los cuales tienen sus ilusiones puestas tan sólo en ¿qué pasará conmigo?
El anteproyecto del Gobierno debe mejorarse reforzando la figura pública de Correos, al tiempo que deben adoptarse medidas de mejora en materia de personal, liberalizar dentro, reforzar lo público hacia fuera.
Citemos datos para que pueda conocer el Ministro, a saber:
1.- Los puestos de trabajo de la sociedad anónima son desempeñados indistintamente por funcionarios y por personal laboral, ello con miras, "bien intencionadamente", de que exista flexibilidad como empresa.
2.- Al existir funcionarios, que continúan manteniendo su relación jurídica administrativa a los sólos efectos personales, se hizo necesario determinar unos órganos, dentro de la sociedad anónima, con competencias administrativas y, ello es así porque la Ley dice: "las potestades administrativas atribuidas a las entidades públicas empresariales sólo pueden ser ejercidas por aquellos órganos de éstas a los que en sus estatutos se les asigne expresamente esta facultad"; justamente aquí radica la cuestión del tejemaneje de algún espavilado asesor, que vió su oportunidad para el enredo.
3.- Consecuencia de lo anterior, al tratarse de una Sociedad Anónima, se procedió conforme a la Ley de Sociedades Anónimas, otorgándose poderes notariales, en los cuales se dan competencias administrativas concretas a personas concretas, de manera que unos, tienen unas competencias y atribuciones y otros, otras distintas, pero solamente tienen competencias aquellos a quienes en los poderes notariales les fueron otorgadas. Al mismo tiempo, no existe la posibilidad de delegar dichas competencias y atribuciones por impedimento legal.
Conocido lo que antecede, es cuando el Ministro está en condiciones de utilizar tan sólo el sentido común y hacer cuentas para darse cuenta del enórme despilfarro injustificado de Correos y Telégrafos, en materia de personal, a saber:
Tienen atribuidas competencias y atribuciones administrativas, en materia de personal, el Director de Recursos Humanos y el Subdirector de Gestión de Personal a nivel central, para todo el ámbito de la empresa y, tienen competencias restingidas para asuntos de mero trámite puntual, los Directores Territoriales de Correos (licencias, permisos, sanciones hasta un límite, etcétera). En cada centro de trabajo, en cada sección, hay un responsable de equipo que trata directamente con el personal y, además de coordinar el trabajo ordinario, puede hacer de trasmisor directo, para hacer llegar solicitudes y demás incidencias a quienes tienen competencias y atribuciones así como, recibir las de éstos hacia los empleados, sirviéndose para casi todo, de la intranet que dá inmediatez a los trámites. Hasta aquí, todo es modélico.
El grave problema de Correos y Telégrafos, es el elevado número de camuflados ejerciendo puestos, cuyo único sentido es multiplicar actuaciones, retrasar y entorpecer el buen funcionamiento de la prestación del cometido principal, que no es otro que la distribución de cartas, paquetes, telegramas y demás productos habidos y por haber.
¿Existe realmente necesidad de otro Jefe de Recursos Humanos y otros mediadores en cada Zona Territorial de Correos, el cual carece de competencias y atribuciones administrativas?; ¿son necesarios otros intermediarios en cada provincia, que entorpecen a los jefes de equipo, de las secciones, en cada centro de trabajo?; ¿son necesarias otras figuras que, aparentemente están para coordinar a otro que, es quién hace realmente el trabajo?
NO, no son necesarios, sobran porque su labor consiste en cumplimentar un folio en el que trasmiten a otro, que también sobra, para que haga entrega a otro, de un escrito que le envía alguien con competencias y atribuciones. Muchos cargos innecesarios que, suman muchos euros de los ciudadanos día a día, mes a mes, año tras año. No son necesarios, porque el propio órgano con competencias, a través de la intranet puede hacer llegar su decisión al transmisor directo (jefe de equipo) o, incluso al propio empleado directamente.
La cuestión, pasa por crear una estructura práctica, que haga posible las relaciones laborales con cercanía y con horadez, cumpliendo la ley y haciéndola cumplir. Ello en beneficio de los empleados y de la sociedad que quiere tener un referente público pero moderno, no un ente retrógado que en definitiva es lo que justifica su liberalización profunda, que bien podría esperar a momentos más oportunos.
Tras todo este aparente complejo desorden de personajes innecesarios, parece ser, se esconde una cúpula, asesorada por alguien que todo lo retuerce con el arte del tejemaneje, al margen de los responsables del Gobierno que, se tampan los ojos para no mirar.
Recientemente un medio de comunicación hablaba de ello, véase el Extraconfidencial.com.
¿A quién puede interesar? Sinceramente pienso y creo que a Pepe Blanco, esto, no puede gustarle.
Salvo mejor parecer. Baldomero Gómez
Ahora que toca hablar claro de las cuentas del Estado, alguien debe explicarle al Ministro de Fomento, Don José Blanco, como están las cosas, en la empresa pública Correos y Telégrafos, de cuya tutela es el responsable y de la que, con una sencilla intervención organizativa, puede sacar un buen pellizco económico para las arcas del Estado y en consecuencia un ahorro ejemplar ante los ciudadanos.
No nos lleve a engaño, el hecho de que la Sociedad Anónima Estatal, esté entre las entidades públicas que pertenecen a Patrimonio del Estado, dentro de la competencia de la Vicepresidenta Segunda del Gobierno Doña Elena Salgado.
Alguien, desde la propia empresa pública, está haciendo las cosas de una manera confusa (véase Extraconfidencial.com), para así escapar al control de unos y otros o, pudiera ser que, se someta al control de unos en perjuicio de los otros o, también pudiera darse que, este jugando en medio de un gran descontrol, en beneficio de unos pocos que se sacan la tajada de una entidad que les proporciona un poder desmesurado sin responder ante casi nadie, viendo pasar un "listado" de cabecillas que van pagando el pato de su tejemaneje.
Y, tal enredo, esta siendo posible porque algunas personas "quizá malas", se verá, en calidad de asesores de la entidad pública, utilizan la aplicación de la normativa conducente a la liberalización de los servicios postales, manejan los hilos del aparato del Estado, confunden a propios y extraños, haciendo que pase un mismo asunto, unas veces como propio de un ente cuasiadministrativo y otras veces, como de una sociedad mercantil pura y dura. Es cómo si se tratara de un ¡digame que quiere, que yo se lo hago!, ¡sólo tiene que pedírmelo!, petición de una estrategia a la carta, tapar un entuerto pero, ¿cual ha de ser el precio?
Volvamos al principio, Pepe Blanco, Ministro de Fomento, sabe que Correos y Telégrafos es una sociedad estatal mercantil, como resultado de un proceso de modernización del sector iniciado por la Unión Europea en 1997, para operar con la suficiente flexibilidad en un mercado en progresiva liberalización.
Nada impide al Ministro, que haga bien las cosas, respetando la condición de Correos y Telégrafos como operador habilitado para la prestación del servicio postal universal. Ahora bien, crear una Sociedad Anónima Estatal y acto seguido dar la espalda a todo y dejar que hagan, los cuatro de siempre, allí dentro lo que les venga en gana, no ha sido una buena idea. Cuando digo los de "siempre" me estoy refiriendo a los de siempre, veánse algunos personajes de la gestión de personal, la montonera de años que llevan haciendo de las suyas, con mentiras y falsedades incluidas. En los últimos años, Correos ha sido una máquina de incumplir la normativa en materia de derechos fundamentales de los trabajadores.
Dicho esto, Pepe Blanco debe saber que, en la estructura actual de Correos, en materia de personal sobran una montonera tan grande de mandos que, la subsanación supondría un cuantioso y razonable ahorro, tan necesario en estos momentos de crisis, con el añadido nada o poco desdeñable de que, con ello se conseguiría hacer posible un reforzamiento de la figura pública de la entidad postal, en la cual no debemos olvidar cohabitan un número muy considerable de funcionarios públicos, con una preparación concreta muy alta, los cuales tienen sus ilusiones puestas tan sólo en ¿qué pasará conmigo?
El anteproyecto del Gobierno debe mejorarse reforzando la figura pública de Correos, al tiempo que deben adoptarse medidas de mejora en materia de personal, liberalizar dentro, reforzar lo público hacia fuera.
Citemos datos para que pueda conocer el Ministro, a saber:
1.- Los puestos de trabajo de la sociedad anónima son desempeñados indistintamente por funcionarios y por personal laboral, ello con miras, "bien intencionadamente", de que exista flexibilidad como empresa.
2.- Al existir funcionarios, que continúan manteniendo su relación jurídica administrativa a los sólos efectos personales, se hizo necesario determinar unos órganos, dentro de la sociedad anónima, con competencias administrativas y, ello es así porque la Ley dice: "las potestades administrativas atribuidas a las entidades públicas empresariales sólo pueden ser ejercidas por aquellos órganos de éstas a los que en sus estatutos se les asigne expresamente esta facultad"; justamente aquí radica la cuestión del tejemaneje de algún espavilado asesor, que vió su oportunidad para el enredo.
3.- Consecuencia de lo anterior, al tratarse de una Sociedad Anónima, se procedió conforme a la Ley de Sociedades Anónimas, otorgándose poderes notariales, en los cuales se dan competencias administrativas concretas a personas concretas, de manera que unos, tienen unas competencias y atribuciones y otros, otras distintas, pero solamente tienen competencias aquellos a quienes en los poderes notariales les fueron otorgadas. Al mismo tiempo, no existe la posibilidad de delegar dichas competencias y atribuciones por impedimento legal.
Conocido lo que antecede, es cuando el Ministro está en condiciones de utilizar tan sólo el sentido común y hacer cuentas para darse cuenta del enórme despilfarro injustificado de Correos y Telégrafos, en materia de personal, a saber:
Tienen atribuidas competencias y atribuciones administrativas, en materia de personal, el Director de Recursos Humanos y el Subdirector de Gestión de Personal a nivel central, para todo el ámbito de la empresa y, tienen competencias restingidas para asuntos de mero trámite puntual, los Directores Territoriales de Correos (licencias, permisos, sanciones hasta un límite, etcétera). En cada centro de trabajo, en cada sección, hay un responsable de equipo que trata directamente con el personal y, además de coordinar el trabajo ordinario, puede hacer de trasmisor directo, para hacer llegar solicitudes y demás incidencias a quienes tienen competencias y atribuciones así como, recibir las de éstos hacia los empleados, sirviéndose para casi todo, de la intranet que dá inmediatez a los trámites. Hasta aquí, todo es modélico.
El grave problema de Correos y Telégrafos, es el elevado número de camuflados ejerciendo puestos, cuyo único sentido es multiplicar actuaciones, retrasar y entorpecer el buen funcionamiento de la prestación del cometido principal, que no es otro que la distribución de cartas, paquetes, telegramas y demás productos habidos y por haber.
¿Existe realmente necesidad de otro Jefe de Recursos Humanos y otros mediadores en cada Zona Territorial de Correos, el cual carece de competencias y atribuciones administrativas?; ¿son necesarios otros intermediarios en cada provincia, que entorpecen a los jefes de equipo, de las secciones, en cada centro de trabajo?; ¿son necesarias otras figuras que, aparentemente están para coordinar a otro que, es quién hace realmente el trabajo?
NO, no son necesarios, sobran porque su labor consiste en cumplimentar un folio en el que trasmiten a otro, que también sobra, para que haga entrega a otro, de un escrito que le envía alguien con competencias y atribuciones. Muchos cargos innecesarios que, suman muchos euros de los ciudadanos día a día, mes a mes, año tras año. No son necesarios, porque el propio órgano con competencias, a través de la intranet puede hacer llegar su decisión al transmisor directo (jefe de equipo) o, incluso al propio empleado directamente.
La cuestión, pasa por crear una estructura práctica, que haga posible las relaciones laborales con cercanía y con horadez, cumpliendo la ley y haciéndola cumplir. Ello en beneficio de los empleados y de la sociedad que quiere tener un referente público pero moderno, no un ente retrógado que en definitiva es lo que justifica su liberalización profunda, que bien podría esperar a momentos más oportunos.
Tras todo este aparente complejo desorden de personajes innecesarios, parece ser, se esconde una cúpula, asesorada por alguien que todo lo retuerce con el arte del tejemaneje, al margen de los responsables del Gobierno que, se tampan los ojos para no mirar.
Recientemente un medio de comunicación hablaba de ello, véase el Extraconfidencial.com.
¿A quién puede interesar? Sinceramente pienso y creo que a Pepe Blanco, esto, no puede gustarle.
Salvo mejor parecer. Baldomero Gómez
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Etiquetas: Correos y Telégrafos, Pepe Blanco Ministro de Fomento
01 abril 2010
Correos y Telégrafos, rotundo fracaso en salud laboral y prevención
De fracaso absoluto, debe calificarse el sano intento del Ministro de Fomento, Pepe Blanco, por dar solución a la caótica política de personal y de prevención de riesgos y salud laboral, en la mayor empresa de España, bajo su tutela.
Las ilusiones puestas en el nombramiento de Luis Pérez Capitán, se han frustrado.
Quizás el perfil del nuevo Director de Recursos Humanos de Correos y Telégrafos, no sea el más idóneo para llevar a buen término una mejora moderna de esta empresa, que es una sociedad anónima, en la que hay muchos funcionarios que ejercen como empleados ordinarios pero, cuya relación jurídica está sometida al derecho administrativo. O quizás, este señor, no puede hacer uso de su destreza por, mantenerse en la cúspide a personas antigüas con prácticas propias de otros tiempos, desde la perspectiva de las maneras de hacer, incluso formales.
Decíamos en este sitio que el gran número de bajas por enfermedad en Correos, dejaba patente el fracaso de la política de prevención de riesgos, tras aquel artículo ha coincidido que la empresa procedió a ordenar la reincorporación de un número muy importante de empleados de baja por enfermedades comunes y profesionales, incluso accidentados en el trabajo. La fórmula motivada por el exceso de tiempo de baja, próximos a agotar el tiempo máximo establecido en la normativa y motivada por la impotencia de los gestores acostumbrados a "lo público", se basa en la decisión adoptada, encargada a un trino médico, que vienen en llamar "tribunal", el cual a distancia decide que el empleado esta APTO para el desempeño del trabajo y, hacen esto sin mediar ningún tipo de comprobación respecto de la repercusión de la patogía en el desempeño del trabajo habitual.
Resulta absurdo e insultante para los interesados o, para cualquier observador, que tres médicos se brinden a firmar una certificación de aptitud de un enfermo, al que no han visto, del que no conocen los movimientos o la afectación de su patología respecto del trabajo que desempeña. La prueba más real está, en que la propia empresa carece de historia clínico-laboral de sus empleados, es un desprecio.
Fracaso, es la palabra.
El nuevo Director de Recursos Humanos, no ha sabido o no ha podido dar solución al problema, las excasas evaluaciones de riesgos laborales, se realizan carentes de rigor, produciéndose situaciones en las que se da por buena y suficiente, una revisión de tareas, por ejemplo, de un cartero (reparto a pie), simplemente evaluándose el momento de la clasificación en la cartería, con presencia de un miembro de la empresa quién patéticamente, actúa irregularmente en la evaluación, haciendo él mismo, los movimientos que debe hacer el trabajador y obviándose por todos (empresa, médicos y técnicos de prevención), que un cartero realiza el ochenta y cinco por ciento (85 %), de sus tareas en el exterior de la oficina de Correos, que trabaja en la calle, en los portales, entra en los talleres y fábricas, sube cuestas, escaleras urbanas y domiciliarias, clasifica en los buzones de cada uno de los portales de su recorrido, etcétera, etc. Una evaluación de riesgos ha de hacerse individualmente, dos trabajadores realizando una misma función, incluso uno al lado del otro, tendrán, por pura lógica, resultados distintos.
¿Cómo pueden obviarse, por los responsables de la empresa, cuestiones que cualquier ciudadano observa y conoce?
Pérez Capitán nos ha defraudado, no sólo como Director de Recursos Humanos, sino también como Inspector de Trabajo y Seguridad Social, pues su destacada figura proviene, que sepamos, de su condición de Inspector y cómo tal, no puede pasar por alto el cumplimiento exhaustivo de la normativa. Son muchos los Inspectores de Trabajo que han detectado irregularidades en Correos, entre otras, en materia de Salud Laboral y, también han detectado que tanto los carteros de a pie, como otros trabajadores de la carga y descarga o, de la clasificación, hacen tareas repetitivas, hacen tareas que no les corresponden a sus puestos de trabajo, causan bajas por enfermedades adquiridas en el desempeño de sus funciones en la empresa. Nos encontramos, con que, como solución especializada de un docto individuo, traído para dar soluciones, se dispone la de obligar a los enfermos a reincorporarse, sin el más mínimo respeto por su salud, contraviniéndose su derecho constitucional a la integridad física, en base a un certificado de aptitud a distancia.
Y todo ello, en tiempos de crisis, con el dinero de todos. En momentos en los que el Gobierno pretende incentivar la prevención en las empresas, momentos en los que el ejemplo ha de hacerse radicalmente desde dentro.
Salvo mejor parecer. Baldomero Gómez
Las ilusiones puestas en el nombramiento de Luis Pérez Capitán, se han frustrado.
Quizás el perfil del nuevo Director de Recursos Humanos de Correos y Telégrafos, no sea el más idóneo para llevar a buen término una mejora moderna de esta empresa, que es una sociedad anónima, en la que hay muchos funcionarios que ejercen como empleados ordinarios pero, cuya relación jurídica está sometida al derecho administrativo. O quizás, este señor, no puede hacer uso de su destreza por, mantenerse en la cúspide a personas antigüas con prácticas propias de otros tiempos, desde la perspectiva de las maneras de hacer, incluso formales.
Decíamos en este sitio que el gran número de bajas por enfermedad en Correos, dejaba patente el fracaso de la política de prevención de riesgos, tras aquel artículo ha coincidido que la empresa procedió a ordenar la reincorporación de un número muy importante de empleados de baja por enfermedades comunes y profesionales, incluso accidentados en el trabajo. La fórmula motivada por el exceso de tiempo de baja, próximos a agotar el tiempo máximo establecido en la normativa y motivada por la impotencia de los gestores acostumbrados a "lo público", se basa en la decisión adoptada, encargada a un trino médico, que vienen en llamar "tribunal", el cual a distancia decide que el empleado esta APTO para el desempeño del trabajo y, hacen esto sin mediar ningún tipo de comprobación respecto de la repercusión de la patogía en el desempeño del trabajo habitual.
Resulta absurdo e insultante para los interesados o, para cualquier observador, que tres médicos se brinden a firmar una certificación de aptitud de un enfermo, al que no han visto, del que no conocen los movimientos o la afectación de su patología respecto del trabajo que desempeña. La prueba más real está, en que la propia empresa carece de historia clínico-laboral de sus empleados, es un desprecio.
Fracaso, es la palabra.
El nuevo Director de Recursos Humanos, no ha sabido o no ha podido dar solución al problema, las excasas evaluaciones de riesgos laborales, se realizan carentes de rigor, produciéndose situaciones en las que se da por buena y suficiente, una revisión de tareas, por ejemplo, de un cartero (reparto a pie), simplemente evaluándose el momento de la clasificación en la cartería, con presencia de un miembro de la empresa quién patéticamente, actúa irregularmente en la evaluación, haciendo él mismo, los movimientos que debe hacer el trabajador y obviándose por todos (empresa, médicos y técnicos de prevención), que un cartero realiza el ochenta y cinco por ciento (85 %), de sus tareas en el exterior de la oficina de Correos, que trabaja en la calle, en los portales, entra en los talleres y fábricas, sube cuestas, escaleras urbanas y domiciliarias, clasifica en los buzones de cada uno de los portales de su recorrido, etcétera, etc. Una evaluación de riesgos ha de hacerse individualmente, dos trabajadores realizando una misma función, incluso uno al lado del otro, tendrán, por pura lógica, resultados distintos.
¿Cómo pueden obviarse, por los responsables de la empresa, cuestiones que cualquier ciudadano observa y conoce?
Pérez Capitán nos ha defraudado, no sólo como Director de Recursos Humanos, sino también como Inspector de Trabajo y Seguridad Social, pues su destacada figura proviene, que sepamos, de su condición de Inspector y cómo tal, no puede pasar por alto el cumplimiento exhaustivo de la normativa. Son muchos los Inspectores de Trabajo que han detectado irregularidades en Correos, entre otras, en materia de Salud Laboral y, también han detectado que tanto los carteros de a pie, como otros trabajadores de la carga y descarga o, de la clasificación, hacen tareas repetitivas, hacen tareas que no les corresponden a sus puestos de trabajo, causan bajas por enfermedades adquiridas en el desempeño de sus funciones en la empresa. Nos encontramos, con que, como solución especializada de un docto individuo, traído para dar soluciones, se dispone la de obligar a los enfermos a reincorporarse, sin el más mínimo respeto por su salud, contraviniéndose su derecho constitucional a la integridad física, en base a un certificado de aptitud a distancia.
Y todo ello, en tiempos de crisis, con el dinero de todos. En momentos en los que el Gobierno pretende incentivar la prevención en las empresas, momentos en los que el ejemplo ha de hacerse radicalmente desde dentro.
Salvo mejor parecer. Baldomero Gómez
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Baldomero Gómez
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Etiquetas: Correos y Telégrafos, Pepe Blanco Ministro de Fomento, Salud laboral
01 diciembre 2009
76. Correos y Telégrafos ha fallado en su política de prevención de riesgos. Lo confirma el elevado número de bajas por enfermedad.
El retraso de tantos años en la aplicación de una política y un sistema de prevención de riesgos laborales, en Correos y Telégrafos, acorde con la estructura de la empresa, ha traido consigo un elevado número de empleados de baja por enfermedad, en la mayoría de los casos con afecciones de caracter profesional aunque consten como enfermedades comunes.
Los cambios que se están produciendo a machamartillo, sin contar con especialistas, podrian traer consigo un fracaso mayor a muy corto plazo, al mantenerse presentes a los causantes de todo el daño.
Se están cubriendo huecos, a los efectos de aparentar la existencia de un verdadero sistema de prevención de riesgos.
Falta una campaña interna formal, no de propaganda, dirigida a los destinatarios de la prevención, desarrollada por personas que sepan trasmitir con rigor jurídico, en principio teoricamente, la necesidad de la asunción de una nueva cultura.
No es suficiente con crear equipos vacíos de contenido, compuestos por los mismos de siempre que no creen en ello, que hacen las cosas más como una obligación de dar el pego. No se repara en que ha de ser algo estable, algo que una vez recorrido el ámbito territorial de toda la empresa con un mensaje uniforme, debe traducirse en una implantación única, una puesta en funcionamiento real, al mismo tiempo en todas partes, con técnicos creibles y preparados. Puede hacerse, debe hacerse.
No es asumible que existan personas con bajas por enfermedad de muy larga duración por falta de una política de prevención de riesgos laborales en Correos y Telégrafos, es una estafa que la empresa le está haciendo al Estado. Al mismo tiempo está produciendo un desequilibrio en las personas afectadas, a las que se les ve como interesadas en mantenerse en tal situación, cuando en la mayoría de los casos están a la espera de una decisión del responsable de la salud, que no es otro que el empresario.
Decíamos en otro artículo de este sitio que una médica de Correos y Telégrafos de Pontevedra, evidenciaba su posición de espaldas a la prevención al decirlo ella misma por escrito, afirmando y reafirmando no formar parte del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales y al decir que, en consecuencia, podríamos saber cuales eran sus cometidos y cuales no. Realmente frustrante que una médica del Servicio de Prevención de Riesgos de Correos y Telégrafos diga no pertenecer al mismo, médica que hace informes sobre la salud laboral para entregar al EVI sobre personas que están de baja por una falta de control sobre su salud en el trabajo, sanitaria miembro de un servicio de prevención, que tiene el descaro de solicitar personalmente, a la entidad gestora MUFACE, información sobre la salud de funcionarios de baja, a los cuales ella misma no ha atendido.
¿No es más fácil acudir a los trabajadores en la propia empresa?, ¿Por qué esa táctica de derrumbe y acoso hacia quienes no les han hecho nada, que son sujetos pasivos, a la espera de una intervención limpia y decente?
En Galicia, la Inspección Territorial de Trabajo, detectó irregularidades y hace mención a una Resolución de Sanidad de fecha 06.08.2007 que decide respecto de Correos "PROHIBIR LA REALIZACIÓN DE CUALQUIER ACTIVIDAD SANITARIA".
El propio actual Presidente de Correos, Sixto Heredia, ha reconocido en este mismo año 2009, ante la autoridad gubernativa, lo cual le honra, que el Servicio Médico de Correos en Pontevedra carece de autorización administrativa de funcionamiento, pero que estaban próximos a recibir autorización. ¿Qué han hecho pues durante tantos años?
Debe destacarse que el actual equipo directivo, es quien está tomando cartas en el asunto por decisión del nuevo titular del Ministerio, y quienes no tienen pelos en la lengua a la hora de decir las cosas claras respecto de lo que se están encontrando, seguramente atónitos.
¿Qué podemos decir de los que han estado al frente de esta empresa del Estado?, ¿qué decimos de quienes han hecho una política de acoso y humillación en lugar de prevención en Correos y Telégrafos?
La autoridad sanitaria inspeccionó a Correos en materia de Prevención de Riesgos y constató el incumplimiento, pero en la empresa siguen riéndose de todos, por ello no es de recibo que ahora, en el momento que el Ministro Pepe Blanco establece la necesidad de cambios, se pretenda por quien es el encargado de hacerlos, mantener a la vista y con responsabilidades, nada menos que a quienes fueron parte directa de todo este desaguisado, de toda esta actitud prepotente. ¿Cómo puede defenderse algo así?
Sanidad dijo: "Correos incumple la normativa"
Sanidad insistió en dirigirse a Correos advirtiéndole de la necesidad de cumplir la normativa de Prevención de Riesgos y de poner a disposición de los interesados, a solicitud de estos, la historia clínico-laboral completa.
¿Con qué cara puede pedírsele a cualquier empresario en España, el cumplimiento de la Ley, si se hace vista gorda con una que es del Estado?. No puede consentirse y debe conocerse por la ciudadanía para que cesen actitudes contradictorias, impropias de una sociedad democrática.
Lo ocurrido en esta Empresa, no es propio de Zapatero, no lo es de Pepe Blanco, no va con las maneras del PSOE. Es una manera de maltrato a los empleados, desprecio acoso y humillación a personas concretas que están de baja por enfermedad, por causas cuya responsabilidad recae en la propia empresa, en los gestores obsoletos que siguen ahí, que han estado haciendo, durante años, caso omiso a sus obligaciones. Los nuevos responsables deben tomar nota prioritariamente de esto, llevan cierto retraso.
¿Para cuando los cambios? Cambiar, según la Real Academia Española de la Lengua, es dejar una cosa o situación para tomar otra; convertir o mudar algo en otra cosa, frecuentemente su contraria.
Ministro Blanco, en Correos no te tienen informado. Has empezado bien, no es bueno para tu Ministerio y para tu partido tanto retraso en la resolución de esta indecente actuación en materia de SALUD.
Salvo mejor parecer. Baldomero Gómez
Los cambios que se están produciendo a machamartillo, sin contar con especialistas, podrian traer consigo un fracaso mayor a muy corto plazo, al mantenerse presentes a los causantes de todo el daño.
Se están cubriendo huecos, a los efectos de aparentar la existencia de un verdadero sistema de prevención de riesgos.
Falta una campaña interna formal, no de propaganda, dirigida a los destinatarios de la prevención, desarrollada por personas que sepan trasmitir con rigor jurídico, en principio teoricamente, la necesidad de la asunción de una nueva cultura.
No es suficiente con crear equipos vacíos de contenido, compuestos por los mismos de siempre que no creen en ello, que hacen las cosas más como una obligación de dar el pego. No se repara en que ha de ser algo estable, algo que una vez recorrido el ámbito territorial de toda la empresa con un mensaje uniforme, debe traducirse en una implantación única, una puesta en funcionamiento real, al mismo tiempo en todas partes, con técnicos creibles y preparados. Puede hacerse, debe hacerse.
No es asumible que existan personas con bajas por enfermedad de muy larga duración por falta de una política de prevención de riesgos laborales en Correos y Telégrafos, es una estafa que la empresa le está haciendo al Estado. Al mismo tiempo está produciendo un desequilibrio en las personas afectadas, a las que se les ve como interesadas en mantenerse en tal situación, cuando en la mayoría de los casos están a la espera de una decisión del responsable de la salud, que no es otro que el empresario.
Decíamos en otro artículo de este sitio que una médica de Correos y Telégrafos de Pontevedra, evidenciaba su posición de espaldas a la prevención al decirlo ella misma por escrito, afirmando y reafirmando no formar parte del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales y al decir que, en consecuencia, podríamos saber cuales eran sus cometidos y cuales no. Realmente frustrante que una médica del Servicio de Prevención de Riesgos de Correos y Telégrafos diga no pertenecer al mismo, médica que hace informes sobre la salud laboral para entregar al EVI sobre personas que están de baja por una falta de control sobre su salud en el trabajo, sanitaria miembro de un servicio de prevención, que tiene el descaro de solicitar personalmente, a la entidad gestora MUFACE, información sobre la salud de funcionarios de baja, a los cuales ella misma no ha atendido.
¿No es más fácil acudir a los trabajadores en la propia empresa?, ¿Por qué esa táctica de derrumbe y acoso hacia quienes no les han hecho nada, que son sujetos pasivos, a la espera de una intervención limpia y decente?
En Galicia, la Inspección Territorial de Trabajo, detectó irregularidades y hace mención a una Resolución de Sanidad de fecha 06.08.2007 que decide respecto de Correos "PROHIBIR LA REALIZACIÓN DE CUALQUIER ACTIVIDAD SANITARIA".
El propio actual Presidente de Correos, Sixto Heredia, ha reconocido en este mismo año 2009, ante la autoridad gubernativa, lo cual le honra, que el Servicio Médico de Correos en Pontevedra carece de autorización administrativa de funcionamiento, pero que estaban próximos a recibir autorización. ¿Qué han hecho pues durante tantos años?
Debe destacarse que el actual equipo directivo, es quien está tomando cartas en el asunto por decisión del nuevo titular del Ministerio, y quienes no tienen pelos en la lengua a la hora de decir las cosas claras respecto de lo que se están encontrando, seguramente atónitos.
¿Qué podemos decir de los que han estado al frente de esta empresa del Estado?, ¿qué decimos de quienes han hecho una política de acoso y humillación en lugar de prevención en Correos y Telégrafos?
La autoridad sanitaria inspeccionó a Correos en materia de Prevención de Riesgos y constató el incumplimiento, pero en la empresa siguen riéndose de todos, por ello no es de recibo que ahora, en el momento que el Ministro Pepe Blanco establece la necesidad de cambios, se pretenda por quien es el encargado de hacerlos, mantener a la vista y con responsabilidades, nada menos que a quienes fueron parte directa de todo este desaguisado, de toda esta actitud prepotente. ¿Cómo puede defenderse algo así?
Sanidad dijo: "Correos incumple la normativa"
Sanidad insistió en dirigirse a Correos advirtiéndole de la necesidad de cumplir la normativa de Prevención de Riesgos y de poner a disposición de los interesados, a solicitud de estos, la historia clínico-laboral completa.
¿Con qué cara puede pedírsele a cualquier empresario en España, el cumplimiento de la Ley, si se hace vista gorda con una que es del Estado?. No puede consentirse y debe conocerse por la ciudadanía para que cesen actitudes contradictorias, impropias de una sociedad democrática.
Lo ocurrido en esta Empresa, no es propio de Zapatero, no lo es de Pepe Blanco, no va con las maneras del PSOE. Es una manera de maltrato a los empleados, desprecio acoso y humillación a personas concretas que están de baja por enfermedad, por causas cuya responsabilidad recae en la propia empresa, en los gestores obsoletos que siguen ahí, que han estado haciendo, durante años, caso omiso a sus obligaciones. Los nuevos responsables deben tomar nota prioritariamente de esto, llevan cierto retraso.
¿Para cuando los cambios? Cambiar, según la Real Academia Española de la Lengua, es dejar una cosa o situación para tomar otra; convertir o mudar algo en otra cosa, frecuentemente su contraria.
Ministro Blanco, en Correos no te tienen informado. Has empezado bien, no es bueno para tu Ministerio y para tu partido tanto retraso en la resolución de esta indecente actuación en materia de SALUD.
Salvo mejor parecer. Baldomero Gómez
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Baldomero Gómez
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Etiquetas: Correos y Telégrafos, Pepe Blanco Ministro de Fomento
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